Conversaciones con un Arquitecto del Pasado

Diálogo de la Téctica y el Espíritu

JULIO CANO LASSO, Madrid.

            Sucedió hace algún tiempo, aunque me seria difícil precisar cuando. Fue un suceso extraño que no he llegado a explicarme. ¿Sueño? ¿Alucinación? ¿Desvio de la mente? No sé, aunque despues de muchas dudas me he decidido a relatarlo.


          Aunque algunos detalles los recuerdo como vaporosos e irreales, en general lo recuerdo todo con claridad, pero temo que el paso del tiempo lo vaya borrando, por ello he decidido tomar la pluma y no demorar más este curioso relato.
          Me es imposible recordar dónde y cuándo fue el encuentro. Era un ser misterioso y extraño, pero al mismo tiempo muy humano y real. Era sin duda un hombre de otro tiempo, de un tiempo lejano. Nunca supe cómo se llamaba ni cuál fue su patria y la época en que vivió; solo que habia sido Arquitecto. A pesar del misterio que lo rodeaba y de la enorme distancia en el tiempo, pronto fuimos grandes amigos y compartimos un interes común en las mismas cosas. Nos fue muy fácil entendernos.

         Creo que hablaba una extraña lengua, que yo, sin embargo, entendía, y el me entendía a mi, y aunque lo veia como un ser real, con toda claridad, no puedo precisar su vestido ni su rostro; sólo podría decir que era el semblando de un hombre maduro y tenía una expresión inteligente y noble.
         Pronto nos entendimos y se produjo una corriente de mutua simpatía. Su sabiduria y curiosidad eran enormes y a mi me entusiasmaba adentrarme en su mundo y cómo descorrer el velo que me separaba del pasado; era un placer tener de ocasión servirle de guía en los recorridos que comenzamos a emprender por la ciudad, mostrando sus aspectos mas interesantes y los edificios mas notables, y esperaba con enorme curiosidad sus reacciones y sus juicios, juicios que pronto aprecié como de enorme interés. Su cultura, aunque distinta de la nuestra, por su posición en el tiempo, parecía pertenecer, y así se fue confirmando, al mundo occidental y clásico, aunque abarca un periódo muy extenso de la historia, siempre vivida como un tiempo presente, y esto era lo mas extraño y desconcertante.

          Sus conceptos y forma de razonar parecían los de un griego, pero conocía el mundo romano, el medieval, el Renacimiento y la Ilustración. Conocía la Arquitectura, la música, las artes, la economía y el pensamiento filosófico de todos esos momentos de la historia, y su conocimiento parecía sólo detenerse en los umbrales de la revolución industrial. Sin ser propiamente filósofo, su pensamiento era indagador y profundo y no desconocía la escencia de todas las filosofías occidentales. Su pasión de saber era insaciable, pero siempre en los límites de la cortesía y la discreción. En una palabra, me pareció el arquetipo del arquitecto descrito por Vitruvio.

Un pequeño fragmento del libro : "Conversaciones con un Arquitecto del Pasado" 


 

 

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