GANARSE LA VIDA CON LA ARQUITECTURA


“La esfera de acción del arquitecto debe ser amplia, porque el diseño y el planeamiento son de gran complejidad. Abarca la vida civilizada en todos sus aspectos esenciales, al destino de la tierra, las ciudades  y el campo, el conocimiento del hombre mediante la biología, la sociología y la psicología, el derecho, el gobierno y la economía, el arte, la arquitectura y la ingeniería. Todos son interdependientes; no podemos considerarlos en compartimentos separados.”

Walter GROPIUES et al, The Architects Collaborative, 1966.


Una broma corriente en nuestra profesión es decir que el arquitecto es como el pato, anda, nada y vuela, pero todo lo hace con torpeza. En realidad, el arquitecto tiene un campo de actuación tan extraordinariamente extenso que en la práctica difícilmente puede dominar todos los conocimientos y aptitudes precisos. Por eso trabaja en equipo, coordina el trabajo de otros profesionales o recurre a asesoramiento cuando lo necesita.

Una de las cualidades positivas de nuestra carrera es que dota al alumno de un amplio bagaje de conocimientos y aptitudes. Conocer un variado conjunto de técnicas es muy enriquecedor, además de un buen recurso para las épocas en que él trabaja escasea  y el paro amenaza. Todos conocemos compañeros nuestros de la carrera que han sobrevivido dando clases de matemáticas, dibujando comics, construyendo maquetas, traduciendo textos técnicos, diseñando telas o haciendo caricaturas en la calle.

Pero la aspiración de todo arquitecto es ganarse la vida trabajando con la  arquitectura y eso es hoy más fácil que en otras carreras o profesiones. Según estudio realizado por José Ginés Mora, profesor de la Universidad de Valencia, arquitectos y odontólogos son los profesionales que mejor se insertan en España en el mundo laboral. Veamos cómo puede ganarse la vida un arquitecto.

Para redactar proyectos hay que tener el título y estar colegiado en un colegio de Arquitectos. Si se tiene un despacho solo o se participa en un estudio con otros compañeros, puede que se gane lo suficiente con algún proyecto de vivienda unifamiliar que llegue de vez en cuando, más algún encargo de la administración. Lo normal es que haya épocas de gran afluencia de trabajo y de dinero, seguidas de otras de casi total inactividad, lo cual genera muchos problemas de dimensionamiento de los estudios, que tienes a ser pequeños y con personal contratado temporalmente para los momentos de mucho trabajo.

Si el cliente es la administración pública, el cobro de honorarios puede dilatarse mucho en el tiempo, hasta el punto de poner en peligro la propia existencia del estudio. Lo mejor es no hacer nunca grandes inversiones pensando en honorarios futuros. Los gastos de un proyecto pueden estar entre un 20% y un 30% de  los honorarios; y los impuestos, entre un 20% y un 40% de lo que queda; por ello, hay que contar para vivir con tan solo la mitad de los ingresos. Eso sin tener en cuenta que un estudio tiene unos gastos fijos, a veces muy cuantiosos, que han de pagarse tanto si hay trabajo como si no.

El volumen de trabajo puede variar mucho de unos despachos a otros, ya que los cauces de llegada de encargos son muy variados. Los hay con un caudal más o menos constante, procedente de clientes fijos –como organismos de la administración o promotores- o bien de una determinada área geográfica, pero otros estudios obtienen los proyectos a través de concursos, o por encargos de conocidos que desean hacer una reforma o construirse una vivienda.  Lo normal es que en el inicio de un estudio predomine la llegada de trabajo de esta segunda forma y que la clientela se vaya consolidando con el tiempo.

En las épocas de escaso trabajo, o en los estudios que cuentan con suficiente clientela fija, puede ser necesario compartir el ejercicio de la profesión con otras actividades como trabajar en otro despacho, en una empresa, en un organismo público o dar clases. El trabajo en la administración o en una empresa es más seguro pero menos rentable que el ejercicio libre de la profesión, por lo que a menudo se compatibilizan ambos otras actividades como la investigación, la teoría o la crítica, suelen resultar muy  poco rentables y lo normal es que sean un complemento de la práctica profesional. 


INICIACION A LA ARQUITECTURA
Ganarse la vida como arquitecto 

Comparte esto con tus amigos en:

Related Posts

Previous
Next Post »