ARQUITECTURA LATINOAMERICANA / ARQUITECTURA DE LA CIUDAD

ARQUITECTURA DE LA CIUDAD


La arquitectura moderna nació rechazando el pasado. los progenitores tenían que ser destruidos para permitir a sus descendientes desarrollarse. no era realmente posible otra actitud mientras la nueva arquitectura padecía su larga y violenta crisis de adolescencia, a pesar de que su infantilismo es hoy fácilmente visible. Los valores y las obras del siglo XIX se consideraban vacíos y eran tratados con desdén.

A su vez, la nueva generaci´pon no considera ya las actitudes de la BAUHAUS o ADOLF LOOS como incontestables, y aunque respeta el vocabulario más primitivo no está ya de acuerdo con él. esto resulta evidente en las oficinas centrales del Banco de Londres y Sudamerica, en Buenos Aires, por Clorindo Testa asociado a Santiago Sánchez Elía, Federico Peralta Ramos y Alfredo Agostini (S.E.P.R.A.). Aquí los arquitectos trataron de establecer una continuidad de escala y masa que se confundiría con las edificaciones circundantes, en contraposición a la actitud polémica de la arquitectura de la preguerra. 

(S.E.P.R.A.) Banco de Londres y Sudamérica, oficinas centrales, Buenos Aires, Argentina. 
  Le Corbusier no aceptaba jamás la calle; Testa y sus asociados intentaron conservarla como una experiencia urbana cotidiana. Una calle es, después de todo, un espacio longitudinal originado por edificaciones. Uno lo descompone tan pronto comienza a articular su extensión longitudinal con plazas abiertas transversales. Ahora bien, una calle en una ciudad debe tener una identidad propia, o esta exenta de todo significado. Esta identidad procede de la contribución de generaciones sucesivas. Para conservar una calle como una experiencia urbana diaria, debe tener lugar un diálogo: si la sociedad en la cual uno construye tiene o necesita calles, y proyecta edificar sobre una de ellas, porque inevitablemente se interpondrá.  

Los arquitectos del Banco de Londres basaron su proyecto sobre esta tesis. Había dos calles estrechas utilizadas principalmente por peatones (atravesando una de ellas estaba la imponente masa del Banco de la Nación, sobre la otra, edificios de Beaux-Arts de principios del siglo XX) y suministrando una perspectiva uniforme no lejana al Banco. Como otro dato, el Banco tenía necesidad de un espacio interior unificado, especialmente en el área de banca. De estas dos exigencias nación el esuqema estructural y el tratamiento de la fachada resultante, que implicaban en sí una organización del espacio interior y una relación entre los espacios interno y externo. 
Oficinas Centrales, fachada.
Los pilares en forma de abanico, verticales, estructurales, contribuyen a establecer la relación proporcional deseada y a limitar sólidamente el espacio de la calle, posibilitando la supresión de todos los elementos estructurales en la gran sala interior de banca. Los pilares son completados por planos (algunos de los cuales están rebajados) con enormes perforaciones curvas, oblongas, que proporcionan una variada experimentación, ópticamente intensa. De esta forma el caminante, a falta de una visión de conjunto, obtiene conocimiento de la obra a medida que avanza hacia ella. Las partes, que son compatibles unas con otras y que no niegan el valor estructural le permiten comprender una realidad. Desde el exterior la fachada parece cerrada, ya que únicamente puede mirar aquí y allá. Desde el interior, sin embargo, se da cuenta repentinamente de que el espacio interior unificado esta confinado únicamente por la fachada del edificio que cruza la calle. La  extensión enorme, vacía, de la entrada principal del Banco en la esquina articula el encuentro de las dos fachadas. Este espacio transicional respeta el espacio interior y sirve a su vez como una plaza cubierta donde tienen lugar las prolongadas charlas de la calle. 

Desde la plaza el caminante sigue por uno de los espacios más imaginativos de la arquitectura posguerra, de complejidad casi piranesiana. Se trata de una espacio unificado de cinco pisos en el que parecen flotar los tres niveles colgantes superiores, mientras que los dos inferiores son soportados por estructuras voladas. Planos horizontales, enlazados por puentes, penetran el espacio y no tienen contacto alguno con el tabique de cristal que corre por detrás de la estructura de la fachada ni con los muros de división. El espacio central, como un pozo, está dominado por dos vigorosas torres cuyo efecto pivotante sugiere una oposición dinámica de masa y espacio. Cada detalle del perfecto acabado de hormigón que concebido de tal manera que no fue necesario retoque alguno para ligar su superficie con otros acabados. Las tuberías verticales de la instalación de aire acondicionado, claramente visibles, están pintados con colores vivos. Los conductos horizontales han sido integrados en los antepechos que adquieren así una doble función. Cada parte es una síntesis visual en sí, y contribuye a elaborar el enorme inscape. 

Tanto en el interior, como en el exterior, se observa que la edificación entera es el resultado de un esfuerzo por hallar algo más que un punto, una línea o un método común a la fantasía y a la razón. No hay un sentido de acuñación o de la gravitas de la arquitectura bancaria tradicional pseudorromana, sino más bien una atmósfera de eficiencia y seguridad calculadas. No es un mundo de sueños, porque todo demuestra claramente por qué ha sido puesto allí.

La crítica del edificio del Banco de Londres trae siempre delante el problema del significado de la tecnología de los países subdesarrollados. Esto trae inmediatamente una amplia hilera de materias a nuestro debate.
Oficinas centrales, sala de banca.
Ex-Banco de Londres / Bank of London & South America - Buenos Aires (HD)

 NUEVOS CAMINOS DE LA ARQUITECTURA LATINOAMERICANA

FRANCISCO BULLRICH
ARQUITECTURA DE LA CIUDAD

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